BREVE RESEÑA HITÓRICA DE LA LLEGADA
A SÍGSIG DE LA CHURONA DE TUDUL.
Para todos los sigseños creyentes, mayo es el mes de Maria o de la Churona
de Tudul.
Esta sentida devoción surgió a inicios del siglo pasado con la llegada de
los salesianos con su protectora María madre de Dios, con el título que la
había concebido don Bosco “Auxiliadora de los Cristianos”. En torno a la
llegada de la virgen existen dos versiones; la primera:
“En 1906, el reverendo padre Francisco Mattana había adquirido una
bellísimo imagen de la virgen que debía llevarse a una de las casas salesianas
de Riobamba, pero el empeño de los primeros misioneros llegados a Sígsig hizo
que tal decisión cambiara de rumbo para que viniera a este humilde lugar.” la
segunda; “Es que trajeron dos imágenes de la Vírgen desde Italia, las mismas
que fueron trasladadas en cajones, una era para Cuenca y la otra para Sígsig,
pero por cuestiones de la vida se cambiaron estos cajones por lo que la que
debía de quedarse en Cuenca vino a nuestro pueblo, y la que debía de venir acá
se quedó en Cuenca. Claro la que tenemos es más bonita que la virgen de Cuenca
y estamos seguros que ella quiso venir acá”, nos comenta don Vicente Coronel.
“Pero lo que sí sabemos –prosigue don Vicente– es que alrededor de unos
veinte jóvenes fueron los que encargados de trasladar la sagrada imagen desde
Cuenca por la vía antigua Dizha-Santa Ana-San Bartolomé-Pamar-Chobshi, la
Virgen llegó al Sígsig en chacana lo que se conoce como las andas.”
Con el pasar de los años y por la sensación afectuosa que transmite la
Virgen a sus fieles y con el entusiasmo de los Padres Salesianos, surgió la
idea de ceñir sus sienes con una corona, como la reina de todos los fieles
sigseños. Esta gran iniciativa cundió por todo los corazones nobles y
generosos, entonces afloró un
efervescente deseo de brindar la ayuda que fuese necesario con tal de ver
coronada a su madre y reina de todos los tiempos.
Para este fin, se formó un comité llamado “Pro-coronación”, precedido por
los señores: Vicente Pesantez, Levino Arévalo, Miguel Pacheco, Rafael León,
Pompilio Reinoso y Manuel Bermeo. La labor de este comité fue muy ardua ya que
debieron emprender la recaudación de fondos para la obtención de la cantidad necesaria
de oro que llevaría la corona.
Todas las parroquias, conociendo esta noble finalidad se integraron
rápidamente formando sub-comités para las recaudaciones necesarias. Además, los
sigseños residentes en otros puntos del Ecuador contribuyeron en buena medida
para ver cumplir este sueño.
En el sector rural las familias colaboraron entregando a más de dinero,
productos comestibles y animales, los mismos que se remataban los días
domingos; y el dinero recaudado se enviaba al comité central. Por otro lado en
el centro cantonal, el comité salía con la imagen de la Virgen a visitar los
hogares de cada una de las familias pidiendo un donativo. Aquí muchas de las
personas se desprendían generosamente de sus recuerdos más preciados, como
anillos de compromiso, aretes, cadenas de oro, en fin anhelando que la corona
lleve parte de su herencia. “Para la virgen mi anillo de compromiso, mis
aretes, mis joyas, es decir lo mejor de mí debe quedar en las sienes de la
auxiliadora”. Era la expresión de quienes donaban sus joyas.
De esta manera el sueño de todo un pueblo se iba consagrando. La
generosidad fue sin duda uno de los gestos que se impregnó en el corazón de
todos y todas quienes escucharon el propósito.
Luego de una ardua y exigente labor el comité convocó a un concurso para la
elaboración de la corona, joyeros de Cuenca, Chordeleg, Sígsig y de otros
puntos de la provincia acudieron a este llamado presentando sus diseños y
formas de trabajo, luego de un exhaustivo análisis por parte del comité
“Pro-coronación” se dictaminó que el ganador indiscutible era el señor Miguel
Ramos (+) pues sus esquemas y dibujos fueron originales, constituyendo un
modelo inédito hasta entonces.
Formalmente autorizado, don Miguel emprendió esta labor en su pequeño
taller ubicado en la esquina de las calles Vega Muñoz y Corral.
La confección de esta verdadera obra de arte significó un trabajo de seis
meses aproximadamente ya que fue burilada a mano, en oro de 18 kilates, su peso
total es de tres libras, se compone de seis partes desarmables sujetadas con
tornillos de oro, su contorno es bastante modelado y acompañado de piedras
preciosas ¡zafiro, rubí y perlas finas! Siete son las estrellas que rodean a
una paloma con las alas desplegadas que irradia sobre personajes celestiales en
alto relieve; y en su parte inferior existe un semicírculo en cuyo interior se
encuentra presente la iglesia de Tudul.
Por supuesto no podía faltar un cetro para la reina y una corona para su
hijo que reposa sobre el brazo izquierdo de la virgen, los mismos que fueron
trabajados conjuntamente y de igual calidad que la anterior.
Todos los preparativos desde que nació la idea hasta la coronación fueron
intensos, algunos nos comentan que duró unos cuatro años aproximados, todo esto
se reflejaba en el caminar presuroso de la gente, en los trabajos que eran
llevados con la sonrisa a flor de labios ¡cómo no estar felices si el gran día
ya llegaba! era una noticia que llenaba de orgullo a todos los peregrinos.
La Virgen María Auxiliadora o como lo llaman cariñosamente los sigseños “La
Churona de Tudul”, fue coronada el 24 de Mayo de 1963 a las 11 de la mañana por
el padre salesiano José María Aguirre en el atrio del Santuario de Tudul
congregando a unas 6000 personas aproximadamente y contando con la presencia de
50 sacerdotes salesianos y el Monseñorde Méndez y Gualaquiza José Pintado
delegado del nuncio Alfredo Brumeira. Este acto religioso quedó impregnado en
el espíritu de todos los sigseños y muchos guardan en su recuerdo.
El vicario de ese entonces padre Humberto Esquivel, expresaba con
vehemencia este anhelo de los sigseños:
“Están señora mía, pendientes, zarcillos de madres muertas que sus hijos
guardan como reliquias: Los hijos, los viudos han querido dártelos, porque
mejor guardados estarán en la corona de tu frente que sobre el corazón de
ellos…” (Guillermo Ortega P. “La
Auxiliadora de Tudul” En: Boletín Alcacay, # 3, Año 2000)
En medio de la felicidad se entonó el himno a María Auxiliadora escrito por
el profesor Miguel Pacheco Coronel, y cuya música fue compuesta por Humberto
Sánchez;
Auxiliadora, Sígsig te aclama,
Madre y señora reina sin par
Su amor trocado en pura gema
A tu diadema enjoyará.
Tú sabes madre cuánto te amamos
Porque volamos hasta tu altar,
Tu sacra imagen desde muy niños
Nuestro cariño supo robar.
Una corona para tu frente,
Sígsig creyente, ya buriló,
Con ella puso de su alma el oro,
El gran tesoro del corazón.
En esta hora de hondo quebranto,
Con nuestro llanto y nuestro afán
En ti ponemos nuestra confianza,
Y la esperanza, para triunfar.
Tú sabes madre cuánto te amamos,
Porque admiramos tu regia sien,
Es el vasallo que a su patrona
Se ofrece y dona sincero y fiel.
El sutil encanto de la música hacía brotar de sus feligreses lágrimas tan finas que se confundían en las mejillas y
se evaporaban hacia el corazón grande u generoso de María Auxiliadora por ello
y mucho más todos los creyentes te
dicen: Auxiliadora, Sígsig te aclama.
La
devoción a la Virgen Auxiliadora fue creciendo gracias a las peregrinaciones
que la gente realizaba para ver y rezar frente a la imagen de la Virgen en el
santuario de Tudul. “Resulta emotivo ver a la
“Churona de Tudul” en su humilde pórtico durante la coronación” nos comenta una
de sus fieles devotas.
La Virgen María Auxiliadora es una de las
imágenes más veneradas en nuestro cantón. Se caracteriza porque su devoción no
sólo se encuentra entre quienes viven en el Sígsig, sino que se expande
alrededor de todo el Ecuador e incluso existe mucha devoción en otros países
como EEUU y España.